Un Llamado a ti Mujer, qué estás considerando el Aborto



Se honesta contigo misma. No aceptes la idea de empoderamiento sexual, que tratará de hacerte sentir heroica por ejercer tu precioso derecho de acabar con la vida de un niño inocente, tu hijo. 

Analiza este testimonio: 

Naomi Wolf responde a la afirmación que hace una colega feminista acerca de que las mujeres se realizan abortos con el fin de ser mejores madres. Wolf dice lo siguiente acerca de un aborto químico que ella misma vivió:

"Si lo que estaba ocurriendo en mi mente se hubiera tratado principalmente del bienestar del posible bebé, esa píldora nunca hubiera sido tomada. Pues si ese bebé potencial hubiera sido llevado hasta término hubiera tenido dos pares de cariñosos abuelos de ingresos medios, una madre adulta con una educación e, incluso, tal como lo descubrí más tarde, el dinero para correr con sus gastos por los dos primeros años de vida (la beca de postgrado en la que me encontraba prohibía el matrimonio, sin embargo, como se encontraba detenida en el tiempo en una época previa a que las mujeres fueran sus beneficiarias, no decía nada acerca de la maternidad fuera del matrimonio). Debido al color de piel del bebé, aun si yo decidía no criar al niño, le esperaría una lista de ansiosos padres adoptivos. Si yo hubiera estado pensando sólo o, al menos principalmente, en la vida del bebé, hubiera tenido que decidir llevar ese embarazo, en caso de que hubiera habido alguno, a término.

No: en mi mente había dos columnas —“Yo” y “Bebé”— y la primera fue la que ganó. Lo que había en ella se veía algo similar a lo siguiente: intensidad no deseada en la relación con el padre; deseo de seguir “desarrollándome como persona” antes de ejercer una “verdadera” paternidad; deseo de encontrar mi posible compañero de vida sin el desalentador estorbo de un niño; resistencia a restringir la naturaleza del tiempo que me queda en Europa. Esencialmente, esta columna se redujo a: Todavía no quiero dejar de ser sensible sólo a mí misma.

Aun ante la sola posibilidad de que el cosmos estuviera llamándome, me acobardé y me aparté. Yo no era tan diferente de esos jóvenes patanes que engendran hijos y escapan del fantasma de la responsabilidad."

No sucumbas a la presión para asesinar a tu bebé. El testimonio entregado por una mujer que se rindió ante esa presión hace eco de los sentimientos de otros cientos de miles de mujeres:

"Mi familia no apoyaba mi decisión de conservar a mi bebé. Mi novio dijo que no me daría ayuda emocional ni financiera de ningún tipo. Todas las personas que eran importantes para mí me dijeron que abortara. Cuando dije que no quería hacerlo, ellos comenzaron a enumerar razones por las que debía hacerlo. Dijeron que sería perjudicial para mi carrera y para mi salud, y que yo no tendría vida social ni futuro. ¿En realidad podía quedarme con el bebé yo sola? Comencé a sentir que tal vez estaba loca por querer quedármelo.

Finalmente, les dije a todos que me realizaría el aborto sólo para librarme de ellos. Sin embargo, dentro de mí, aún no quería hacerlo. Por desgracia, cuando llegó el día del aborto desconecté mis sentimientos más profundos. Tenía miedo de no hacerlo debido a la manera en que mi familia y mi novio se sentían. Estoy tan enojada conmigo misma por haberme rendido ante la presión que ellos ejercieron. Es sólo que me sentía tan sola para tener a mi bebé."

Toda mujer embarazada tiene una voz interior que le dice que no aborte a su hijo y que ella lamentará esta decisión por el resto de su vida. No dejes que las voces ruidosas de la sociedad ahoguen esta pequeña voz. Óyela. Es tu conciencia, es DIOS y te está diciendo la verdad.

Existen personas que te ayudarán con gusto. Dos Latidos esta aquí para acompañarte. 

Texto adaptado del libro:

"Respuestas Provida a Argumentos Proelección" de Randy Alcorn