Testimonio de fe y esperanza

 



Cuando en nuestra mente creemos planear tener un hijo jamás nos imaginamos que esté dentro de las probabilidades que nazca con alguna enfermedad, Eso nos ocurrió a nosotros, cuando nos casamos planeamos tener nuestro primer hijo cuando cumpliéramos el quinto aniversario de matrimonio, y todo salió perfectamente como lo planeamos.

 Pudimos saber exactamente el día de la concepción y con un embarazo en perfectas condiciones, pasaron 9 meses hermosos llenos de expectativas, amor, ilusión y demasiada alegría. Disfrutamos cada segundo, y el 15 de agosto de 2012 nació Manuela, la niña que tanto deseamos desde antes de casarnos.

Durante su primer año la bebé se desenvolvió muy bien, pero empezamos a notar que pasaba el tiempo y no caminaba, me dijeron que tenía un retraso psicomotor por lo que iniciamos terapia,  pero el 7 de enero del 2014 posterior a lo que creemos era una virosis, la niña con tan sólo 17 meses de edad colapso y entró en coma, los médicos no sabían que tenía, ¿porque su corazón estaba en tan malas condiciones? ¿porque sus pulmones no respondían? era todo tan, pero tan, confuso...

Fue remitida a otra ciudad para tener mejor atención y los especialistas necesarios, pero ella seguía peor, ya tenía 9 bombas de medicamentos para que su corazón funcionará, estaba intubada por medio de un ventilador mecánico, y así muchas más complicaciones que nos llevaban a la desesperanza.

Era tan crítico el estado de nuestra hija que los médicos de la UCI dónde se encontraba la niña nos dijeron que lo mejor era desconectarla, pero decidimos que no. Le entregamos todo a Dios y decidimos esperar. Era un momento desgarrador, había un dolor indescriptible, sabíamos que en cualquier momento su corazón podía dejar de latir y él sólo pensarlo se nos desgarraba el alma.

Pensar en perder a nuestra pequeña era algo que nos llenaba de un profundo dolor, sabíamos que si eso pasaba iría a la presencia del Señor, eso no nos cabía la menor duda, pero el pensar vivir sin ella era algo que no podemos describir, pasaron 7 largos meses en UCI, durante ese tiempo le diagnosticaron una enfermedad huérfana llamada síndrome de Pompe.

El diagnóstico no era nada alentador, pues es una enfermedad demasiado rara y desconocida en nuestro país, pero aún así, levantamos nuestros ojos al cielo y clamamos a Dios para que nos diera la fortaleza y poder vivir con todo esto que se nos venía encima.

¡Ya han pasado 7 años! y acá estamos contando cada día con la misericordia de Dios. Manuela es físicamente una niña discapacitada no puede caminar, tiene traqueostomía para poder respirar mejor, tiene gastrostomía, y aunque la enfermedad le afecta la parte muscular, cognitivamente ella es perfecta, estudia en el colegio, es una niña muy inteligente y sensible, es tan, pero tan especial que no me imagino esto 7 años sin ella, vivimos un día a la vez, hemos aprendido muchísimas cosas con esta prueba, hemos entendido que nuestros planes son mucho más bajos e ilimitados que los de nuestro buen Dios, que ni una hoja de un árbol se cae si no es Su voluntad, que cada prueba inesperada que vivimos nos conduce a depender y conocer más a Dios, que no podemos hacer nada sin él y que la prueba nos lleva a  anhelar cada día su presencia. ! ¡Bendito Dios! Dios nunca se equivoca.